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En el año 2018, los trabajadores de Netflix pasaron a formar parte del exclusivo club de los llamados 200K, como se le denomina a toda aquella persona que pertenece a empresas que exceden un salario de 200.000 dólares (178.000 euros), y cuya sede se encuentra en California, concretamente, en los Gatos.

La cifra percibida es de 202.335 dólares anuales, lo que equivale a 15.000 euros mensuales, además de que las empresas otorgan  muchos beneficios adicionales entre los cuales destacan desde bonos de rendimiento, retenciones, hasta aportes por jubilación privada, además, de entretenimientos laborales.

A pocos kilómetros se encuentra la sede en Mountain View, en el que un salario promedio durante el año 2018 ascendió a un 25%, lo que se traduce en 18.00 euros al mes, mientras que el salario de los trabajadores de Facebook se redujo en un 5%, lo que implica al cambio, 17.000 euros mensuales.

Siempre a éstas compañías les sigue la infaltable presión inversionista de los costes de la fuerza laboral, por lo que los ejecutivos se ven en la necesidad de estimular el campo laboral.

Las vastas restricciones de visas a los expertos o profesionales del área por parte de la administración de Donald Trump, ha disminuido la contratación de personal extranjero altamente cualificado, por cuanto la pluralidad de profesionales internacionales enorgullece a quien lo emplea, pero como todo, tiene una pega: les suspenden la visa en caso de ser despedidos y por consiguiente deben abandonar el país para regresar a su país de origen.

Por esta razón, los trabajadores aceptan salarios muy bajos por más horas laborales y, mientras más se gana, mayor es el precio del alquiler, lo que conlleva al desplazamiento de trabajadores de otras empresas.

Por ejemplo, en California, estas empresas especialistas en tecnología desde hace años contratan al personal de las afueras de Nueva York con tecnología poderosa, o en Seattle, potencia financiera, también en Texas, lugares donde el talento tecnológico devenga excelentes salarios pero que generan al mismo tiempo que aumente el nivel del coste de vida, lo que hace que discriminen a empleados de otras áreas.

El mejor ejemplo de esto son los maestros: en San Francisco, perciben sólo la cuarta parte del salario de un trabajador de Google, por lo que no tienen acceso a la vivienda en estas zonas y deben renunciar o vivir lejos de sus puestos de trabajo.

 Salarios elevados

En cambio, en Netflix necesitan conservar a los mejores ingenieros de sistemas, ya que no abundan con las aptitudes, habilidades y conocimientos requeridos para mantener los altos salarios en Silicon Valley, además de otras “regiones tecnológicas” que imitan a la primera, lo que las convierte en un gremio exclusivo en la industria informática desde hace tiempo.

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