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En el año 2002, después de declararse culpable de los terribles cargos de ser colaborador de un grupo de sediciosos talibanes además de tener explosivos, John Walker Lindh, fue declarado culpable y lo condenaron a cumplir la pena de 20 años de prisión.

El 25 de noviembre del año 2001, toda Norteamérica quedó impactada al saber que un norteamericano había sido capaz de atentar contra su propia gente.

Este sujeto de tan sólo 20 años, es detenido en Afganistán junto a milicianos que apoyaban a Al Qaeda tras una cruenta batalla en la que fallecieron muchos talibanes adeptos a Al Qaeda y otros tantos afganos que apoyaban a colaboradores de Abdul Rashid Dostum, ex sindicalista comunista, pero en la que falleció lamentablemente el agente de la CIA Mike Spann, primer agente caído en esta inútil guerra.

Walker, es uno de los talibanes que sobrevivió, y es conocido por el nombre de Suleimán al-Faris, oriundo de Washington.

Tras el abandono del padre, a los 16 años parte a Yemen y en el año 2001 se une a la lucha civil de Afganistán. Tal es el grado de inmersión en esa cultura que durante su interrogatorio habló el idioma nativo pero con acento Pashto, idioma propio de la comunidad talibán.

Lo terrible es que ha sido el día 23 liberado tras 18 años del cumplimiento de su condena casi en su totalidad, Siendo irlandés gracias a la nacionalidad de su abuela, se cambió el nombre a Abu Suleimán al-Irlandi.

Durante el tiempo que ha pasado en prisión (18 años) sus ideas radicales se han agudizado y ahora es totalmente fundamentalista, siendo un indicativo claro de que Lindh es más peligroso ahora que antes, pues es seguidor acérrimo del Estado Islámico, convirtiéndose por tanto en una amenaza real.

Durante una entrevista escrita con la NBC, estableció su predilección por el “Trabajo” hecho por IS (siglas en inglés), en la que manifestó que la intención del grupo terrorista “es claramente muy sincera, y seria acerca de la obligación descuidada durante muchos años de establecer un califato por medio de la lucha armada, que es el método correcto”.

Una vez rotas las relaciones de Al Qaeda con IS por el mando terrorista, la desarticulada organización de Bin Laden considera que la banda terrorista de  Bakr Al-Baghdadi es terriblemente radical y despiadada.

Incluso en prisión, Lindh en las dos cárceles en las que estuvo, ha sido considerado como un radical extremo que se ha mantenido en contacto con grupos terroristas islámicos, declarando, que su estancia en las dos cárceles le ha servido para dedicar su tiempo a estudiar el Islam.

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