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En estos tiempos puede venir bien recordar las cosas de la vida que son gratis, y que además nos aportan significado y sentido a la misma. No digo que si no eres un amante de los animales y ya sabes que no te gustan los perros, adoptes uno. Pues no queremos promover desde aquí que ningún perro acabe en una familia donde no es bien tratado.Pero si eres de los amantes de la vida perruna y no te has planteado nunca adoptar o simplemente tienes tus dudas, te vamos a intentar dar un empujón con estas razones:

1.  Pasamos a la acción:

El que tiene perro sabe que, al menos dos veces al día, saldrá a la calle. Si pasamos mucho tiempo en casa y no encontramos motivos para salir, corremos el riesgo de automatizar todo lo que hacemos dentro de ella y de que el pasar el día sea un mero trámite hasta la hora de dormir. En tiempos de crisis llegar a este punto no es tan raro ni tiene porque ser alarmante, puede tratarse de una etapa lógica en tu ciclo vital. Pero si tienes un perrito y salís a la calle juntos, pronto irás viendo que hay más personas como tú en el parque, tendrás un tema de conversación con el que conocer gente y tu apoyo social irá en aumento, hasta que un día te des cuenta de que quieres pasar menos tiempo en casa.

2.  Un gran ejemplo:

Sólo con observar día a día un perro, entendemos que vive en el presente. No entienden de problemas, corrupción, desempleo, mal de amores, enfados… si pueden jugar juegan, si pueden dar su cariño lo dan, si pueden lamerte la cara para animarte lo hacen y si pueden menear el rabo de alegría lo menean. Le da igual que le hayas reñido por hacer mal sus necesidades o por morder el sofá,si los buscas los encuentras siempre, siempre y siempre. Por eso los humanos que estamos dispuestos recibimos lecciones de vida a diario por parte de estas increíbles criaturas. El perro siempre juega la partida independientemente de las cartas que le toquen.

3.  Son buenos para tu salud:

A parte del plano emocional y  de que con ellos nos vamos volviendo más fuertes y pacientes, el mero hecho de moverte para atender a las demandas de tu amigo, nos hace mantener una actividad física saludable y poner tierra de por medio con el sedentarismo y todos los riesgos que entraña (sobrepeso, colesterol, problemas cardíacos, respiratorios, depresión). Por ejemplo sal a buscar una playa en la que puedas nadar con tu perro y tirarle una pelota en la orilla. Se te pasa el tiempo volando y vas ganando en salud. Buen negocio, ¿no?Conseguir un perro es algo que directamente recomiendan los neurólogos y servicios de diagnóstico cuando alguien desarrolla una demencia, y además son usados en los centros asistenciales y psiquiátricos en terapias donde el elemento protagonista es el can.

4.  Te ayudan a perder el miedo a la paternidad.

Puede que sientas tu instinto paternal-maternal a flor de piel, pero que no te atrevas a dar el paso, porque no te ves capaz de cuidar a un bebé, no sabes si puedes soportar el cambio de vida que supone y te sientes desconcertado. Educar y criar a un perro, es menos complejo y arriesgado, puesto que son más independientes que los humanos y requieren de menos cuidados. Pero sirven de un magnífico acercamiento para ir haciéndonos una idea de lo que es tener a un ser vivo a nuestro cargo: horarios, levantarte en los primeros meses para ver que quiere cuando te demanda, aplicar refuerzos cuando hacen las cosas bien, reaccionar ante imprevistos (alergias, problemas digestivos, fobias…) y un largo etcétera que te invitamos a descubrir por ti mismo. Los estudios con parejas a cargo de animales de compañía demuestran que la percepción de auto-eficacia, para cuidar un bebé, en estas parejas era mayor en comparación con las parejas sin mascota. También mostraban menos ansiedad ante la llegada del niño las parejas con mascota.

5.   Genial con los niños.

Ayudan a su desarrollo motor, emocional e inmunológico ya que se convierten en un amigo fiel que los aceptará tal cual sean, jugará con ellos (ayudándonos a los padres cuando estemos cansados) y proporcionará al desarrollo de su sistema inmune un elemento importante. De un estudio con 397 niños se dedujo que en general, los niños que habían tenido cierta exposición a perros o gatos en casa estaban más sanos que los que no. Tuvieron menos semanas con tos, infecciones de oído y escurrimiento nasal. También necesitaron menos regímenes de antibióticos.

Aunque entendemos que cualquiera puede encapricharse con un perro de raza concreta, aconsejamos en la medida de lo posible acudir a esas protectoras o “perreras” donde hay miles de perritos deseando un poco de cariño.

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