Compartir

El pasado año, gracias a las estadísticas publicadas en el país Afgano, conocimos que Afganistán tiene más de tres millones de adictos, pero los centros de rehabilitación del pais tienen la capacidad de ayudar solo a un ínfimo porcentaje del número total.

Al menos un millón de mujeres y 100.000 niños son adictos a las drogas en Afganistán, así lo reconoció el jefe del departamento antidrogas del Ministerio de Salud Pública de la nación de Asia Central, Shahpor Yusuf, en un evento de rehabilitación de drogas en un centro en Kabul, en conmemoración al Día Internacional de la Mujer.

Es muy probable que estas cifras indiquen que las estadísticas del año pasado publicadas por el gobierno afgano estén subestimadas, lo que indica que el total de adictos en el país supera los tres millones.

Afganistán suministra el 90 por ciento de la heroína mundial y es el principal productor de opio. En el 2017, según estadísticas de la ONU, la producción de opio alcanzó un nuevo récord, un aumento del 87% en comparación con 2016.

Aumento de la drogadición en Afganistán

Ese aumento se debe en gran medida a la rápida expansión del territorio utilizado para cultivar amapola, a raíz de los avances de los talibanes, que promueven y se benefician de este cultivo.  Sin embargo en la actualidad, Afganistán no produce solamente opio, también es el mayor productor de cannabis, otro cultivo ilegal del que se deriva la marihuana.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la superficie total de cultivo de amapola en Afganistán se estimó en 328,000 hectáreas en 2017.

Su producción deja atrás un gran rastro de adicción, a pesar de que la mayoría de esas drogas son exportadas mediante contrabando al exterior.

Marwa Musavi, una mujer afgana que recibió tratamiento en un centro de desintoxicación, dijo que es inútil estar allí. “Cuando salgamos de aquí, recurriremos nuevamente a la droga siempre que haya contrabandistas y distribuidores”.

Los centros de rehabilitación en Afganistán tienen la capacidad de ayudar solo a un pequeño porcentaje de adictos. Pero el problema parece estar lejos del número de centros de rehabilitación de drogas en el país, que proporciona el 93% del opio del mundo.

En la provincia de Helmand, donde crece la mitad de las amapolas del país y donde el desempleo y la pobreza perpetúan la tentación de las drogas fácilmente disponibles, el gobierno ofrece solo 70 puestos en dos clínicas de rehabilitación.

La propagación de la drogadicción en Afganistán, no es sólo el resultado de la debacle de la sociedad que vive bajo los conceptos islámicos y la ley de la Sharia, sino también de la invasión colonial, la guerra y la destrucción del país que convirtió a familias y generaciones en madres y niños drogadictos.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here