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Venezuela se echa a la calle

Un nuevo intento del Gobierno venezolano para evitar la presencia multitudinaria de personas en la calle protestando por la Constituyente, demuestra que tiene el agua al cuello, intentando impedir la toma de Caracas convocada por la oposición.

La repuesta por parte de la MUD en boca de su vicepresidente Freddy Guevara y del Gobernador Henrique Capriles, ha sido clara y contundente, no tienen autoridad para impedir la toma de Caracas que ahora se ha convertido en la toma de Venezuela.

Néstor Reverol, ministro de Interior dijo ayer en cadena nacional que “quedaban prohibidas las reuniones y manifestaciones públicas en todo el territorio desde las 12 am del 28-07”, aquellos que impidan el desarrollo del amañado proceso electoral, puede ser sancionado entre 5 y 10 años de prisión.

nicolas maduro con el agua al cuello

En vista de los infructuosos intentos de mediación de Rodríguez Zapatero y tras el éxito de la huelga de las últimas 48 horas, no le ha quedado más remedio al gobierno de Maduro que intentar detener las protestas de calle, legitimas por demás.

Esto por supuesto crea más tensión y agrava aún más la situación del país ya sumido en un caos, anarquía y represión del Gobierno que ha dejado estos últimos días un lamentable saldo de nueve fallecidos, dos de ellos jóvenes de apenas 16 años. Muy triste también lo que envuelve la muerte de Gilbert Terán, víctima de una bala perdida y cuyos familiares no tienen los recursos económicos para pagar su funeral.

La represión por parte de los funcionarios gubernamentales se ha recrudecido los últimos días y atacan sin piedad tanto a los manifestantes como a las zonas residenciales, como ocurrió esta semana en la Candelaria, específicamente el miércoles en la noche.

Zapatero se ha topado con una cruenta realidad, una propuesta de parte del Gobierno que carece de toda lógica y viabilidad, mientras que Maduro a estas alturas pretende establecer un dialogo a pocas horas de que se realicen las “elecciones” con la oposición, lo cual es inaceptable cuando ha desconocido las exigencias de una mayoría de venezolanos expresadas el pasado 16 de julio.

Parece doler al Gobierno, que gran parte de los venezolanos atiendan los llamados de la MUD y que las jornadas de paro se hayan cumplido casi en su totalidad, unido a un sector transporte que ha demostrado que no se amedrenta frente a las detenciones de sus dirigentes sindicales, mientras sus seguidores no han sido capaces de ocupar al menos una mínima parte de la emblemática Avenida Bolívar de Caracas.

En paralelo se observa un Nicolás Maduro que premia con la Espada de Bolívar a funcionarios sancionados por EEUU por sus vínculos con la corrupción, narcotráficos y delitos de lesa humanidad.

 

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