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Seguramente visto desde un punto de vista neutral, el tema de las urnas que la fiscalía ha mandado requisar al Gobierno Catalán tras descubrir que destinaron fondos públicos para comprarlas, pueda, resultar algo menor. Sin embargo, para todo aquel que ande un poco despistado, hay que decir que esto hay que enmarcarlo dentro de un contexto de un enfrentamiento que cada vez es más intenso. Un enfrentamiento entre Cataluña y el Partido Popular que no tiene ningún viso de que se resuelva de una manera sencilla para ambas partes. Y mucho menos ahora que el Gobierno Central quiere dar un golpe encima de la mesa mostrando su poder.

La destrucción de las urnas es prioritario

Una vez que las urnas han sido requisadas, el señor Margallo, el cual, ha decidido por su propia voluntad tomar partido en todo este asunto, ha declarado que lo mejor es aplicar el artículo 155 de la Constitución Española. Un artículo que si bien es cierto es tajante, en este caso puede ser polémico ya que de ejecutarse implicaría la destrucción de las urnas de plástico y de cartón que se han comprado para un posible referéndum de independencia de Cataluña. Pero claro, ¿cómo sería este gesto interpretado por el conjunto de la población catalana así como por sus políticos?

De hecho, y tras consultar a algunos analistas políticos, esta redacción ha llegado a la conclusión de que efectivamente, el hecho de destruir las urnas supondría casi una afrenta a los catalanes que desean la independencia. Por ello puede ser mejor echar mano de la política y cederlas a alguna asociación o llegar a otro acuerdo. Y es que la destrucción se podría ver como un signo de poder que no interesa mucho teniendo en cuenta cómo está la situación en estos momentos de tensa entre ambas partes.

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