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Moscú y Pekín arremetieron el viernes contra las nuevas sanciones antirusas impuestas por Washington. Afianzados por la influencia global de Estados Unidos, estos dos países han intentado estrechar vínculos económicos y estratégicos. Durante este mes, llevaron a cabo simulacros militares conjuntos.

China ha expresado su indignación por las sanciones de EE.UU. contra el Departamento de Desarrollo de Equipos (DDE) del Ministerio de Defensa de China, y contra su director Li Shangfu, por participar en transacciones importantes con la compañía rusa exportadora de armas Rosoboronexport. Estos, han llevado a cabo la adquisición de diez aviones de combate Su-35, y equipos relacionados con el sistema de misiles tierra-aire S-400 también conocidos como, SA-21.

La administración de Trump, también incluyó en la lista negra de sancionados a otras 33 personas y entidades asociadas con el ejército y la inteligencia rusa.

China y Rusia advierten a EE.UU de las consecuencias de las sanciones

Según los EE.UU. las referidas adquisiciones violan la Ley Contra los Adversarios a través de Sanciones (CAATSA), que pretende castigar al gobierno del presidente ruso Vladimir Putin, por la presunta interferencia en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016.

Las sanciones activan la prohibición de que los individuos entren en EE.UU., congelan todos los activos financieros que los objetivos tienen en los bancos o instituciones del país, y prohíben a los estadounidenses que bajo ningún concepto, hagan negocios con ellos.

Al profundizar en estas decisiones, el Departamento de Estado de EE.UU. también ha aclarado, que estas acciones no tienen la intención de socavar las capacidades militares o la preparación para el combate de ningún país.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang, informó que Pekín ha presentado severas quejas formales a Washington por las sanciones impuestas, he instó a subsanar inmediatamente los errores, y a proceder a su revocación. Igualmente, advirtió que Estados Unidos tendrá que asumir todas las consecuencias si ignora las demandas de China.

Por su parte, el gobierno ruso ha calificado las sanciones de los Estados Unidos como insensatas e ineficaces.

El viceministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Ryabkov, indicó a través de un comunicado, que la imposición de sanciones a Rusia se ha convertido en el pasatiempo favorito de Washington, y añadió que “jugar con fuego es una tontería, ya que puede volverse peligroso”.

El gobierno de Trump, impuso aranceles a los productos chinos por miles de millones en las últimas semanas, y China prometió tomar represalias ante lo que califican como hechos inaceptables. Los dos países lanzarán nuevos aranceles el lunes, apuntando Washington con 200 mil millones de dólares (170 mil millones de euros) en exportaciones chinas, y Pekín llegando a los  60 mil millones de dólares (51 mil millones de euros) en productos estadounidenses.

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