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Cruz Roja en Afganistán

Lamentable el anuncio que ha hecho el CICR de reducir de manera importante la presencia de su personal en Afganistán, debido a los sistemáticos atentados y secuestros de los que han sido víctima desde el 2016.

La decisión del CICR se fundamenta en el hecho de que siete de sus trabajadores han muerto víctimas de estos atentados, entre ellos se cuenta el fallecimiento de Lorena Enebral Pérez, fisioterapeuta española y seis colaboradores de nacionalidad afgana; luego de amplias discusiones la única alternativa posible es disminuir al máximo el personal y en consecuencia las actividades.

La jefa de la delegación de la Cruz Roja en Afganistán, Mónica Zaranelli, relata que desde el 2016 han sido blanco de tres ataques directos a sus instalaciones ubicadas al Norte del país, inclusive su centro de rehabilitación de Mazar- i- Sharif que es considerado uno de los lugares más seguros de la organización, lamentablemente estos hechos no solo repercuten en el CIRC sino en la organización en general.

la Cruz Roja CICR decide mermar al máximo su presencia en Afganistán

La actitud pasiva de las fuerzas de seguridad ha permitido el avance de las distintas organizaciones criminales que desarrollan sus actividades en el norte de Afganistán junto a yihadistas, talibán y Estado Islámico. Por lo tanto, el CICR cerrará sus sedes ubicadas en Kunduz y Maimana.

Así mismo prevé reducir drásticamente la estructura del centro de rehabilitación el cual permanecerá abierto mientras evalúan la capacidad de que asuman la dirección del mismo otros asociados.

Por ahora, afirma Zaranelli, la prioridad es exponer lo menos posible a los empleados mientras se le brinda atención de la mejor forma posible a las víctimas del conflicto, lo que supone que no se retirarán del todo de Afganistán; no obstante, la realidad es que con estas acciones, la Cruz Roja deja desvalidos de atención medica más o menos decente a miles de ciudadanos afganos, mientras que los centros de salud del estado carecen de equipos adecuados, personal médico capacitado y medicamentos.

Lo lamentable es que no es la primera organización no gubernamental que decide reducir su presencia a la mínima expresión en esta tierra de conflictos, de hecho, le sigue los pasos a Save to Children y Oxfam, entre otras ONG que se replegaron en virtud del conflicto y se ubicaron en Kabul desde donde la ayuda humanitaria para estas zonas dominadas por los yihadistas es bastante compleja.

Lejos de demostrar su capacidad de combatir a los insurgentes, desde que las tropas afganas asumieron el control de la seguridad del país, los grupos irregulares se han apoderado de más territorio y han engrosado sus filas operando a su antojo y apoyados en el tráfico de drogas y en la corrupción del gobierno.

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