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Arrecia una crisis entre Venezuela y España

Nicolás Maduro tomó juramento en la capital del país ante el presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Maikel Moreno y simpatizantes de su partido, para un segundo período de gobierno (2019 – 2025) y en medio de acusaciones por parte de la oposición venezolana y gobiernos extranjeros de haber logrado la reelección en mayo pasado de manera ilegítima.

Los únicos mandatarios que asistieron al acto considerado como una ‘usurpación’ a la Presidencia de la República de Venezuela, por gran parte de la comunidad internacional y opositores, como el de Bolivia, Evo Morales; Cuba, Miguel Díaz-Canel; El Salvador, Salvador Sánchez Cerén; Abjasia, Raul Jadyimba y Osetia del Sur, Anatoli Bibílov.

La toma de posesión que debió realizarse en el Parlamento como señala la Constitución, se llevó a cabo en el TSJ, debido a que en el 2016 el Supremo declaró en desacato a la Cámara, después que la oposición obtuviera la mayoría de los escaños.

Maduro dijo que tomó juramento para él asumir un compromiso con el pueblo venezolano a quien procurará llevarle prosperidad económica y social; además indicó que construirá el socialismo del siglo XXI y defenderá la integridad e independencia de la patria.

La oposición venezolana y un nutrido número de gobiernos extranjeros cuestionaron la legitimidad de este segundo mandato al no reconocer los resultados de las elecciones de mayo de 2018, en donde los principales dirigentes antichavistas no pudieron participar pues fueron políticamente inhabilitados.

La reacción internacional no se hizo esperar, razón por la cual la Unión Europea, Estados Unidos y la mayoría de países latinoamericanos no enviaron representación a la toma de posesión.

El Gobierno de Washington y a través de su portavoz, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca John Bolton, indicó que mantendrán la presión sobre el régimen corrupto de Maduro y no reconoce la ilegítima toma de posesión de la dictadura.

Por su parte el chileno Roberto Ampuero ministro de Relaciones Exteriores, alegó que para la democracia de Venezuela el 10 de enero fue un día negro, ya que Maduro colocó sobre ella una lápida pero que están seguros que algún día el pueblo la levantará.

También Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay, informó sobre el cierre de la embajada paraguaya en Caracas y la ruptura de relaciones diplomáticas con el país suramericano después que Nicolás Maduro asumiera el segundo periodo de Gobierno. Recordó que como miembro del Grupo de Lima, Paraguay se acogió al documento presentado el pasado 4 de enero donde se acordó no reconocer el resultado del proceso electoral ilegítimo venezolano.

Finalmente, Jorge Faurie ministro de Relaciones Exteriores argentino, afirmó que no hay democracia en Venezuela y el fin de su Gobierno es batallar para que los venezolanos y Venezuela la recuperen.

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