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Pues sí, tan inesperada como cierta fue la muestra de diplomacia que ha dado el presidente de Estados Unidos Donald Trump en su intervención en la ONU y es que desde la asamblea General de la ONU, Trump hizo la presentación de un plan de 10 puntos de cara a la reforma del organismo, el cual contempla la contención del gasto, modernización del organismo internacional y evitar las duplicidades y para ello contó con el apoyo de 122 de los países miembro.

Con un discurso totalmente antagónico al dado en marzo de 2016 y donde acusó a la ONU de no ser amiga de la libertad, la democracia, de Israel ni de Estados Unidos; por el contrario esta vez le dedicó unas cuantas alabanzas y elogios al secretario general de la organización, Antonio Guterres, un socialista cuyo trabajo y ecuanimidad son muy bien valorados, además de ser globalista y humanitario y aplaudió su iniciativa de promover la reforma que permitirá que la ONU sirva mejor a los pueblos que se agrupan en ella.

El plan de reforma que propone Guterres, exige más transparencia, control de los gastos y colaboración con el sector privado por parte de las agencias que le rinden cuenta, exige además que los coordinadores del PNUD le rindan cuenta y unificar a este con DESA, lo cual supone menos poder para el país norteamericano.

tuit donde Trump habla de la ONU Donal Trump

Está por verse en todo caso si la propuesta aun cuando goza de la simpatía y el apoyo de los miembros, al final resulta aprobada; lo que sí está claro es que el objetivo principal de Donald Trump es conseguir el recorte de gastos.

Ello obedece a que Estados Unidos aporta un 22% al presupuesto anual de la ONU y un 27% a los extras de operaciones para mantener la paz; aunque ya este año este gasto se redujo en 600 millones de dólares con solo evitar duplicidades. Estos aportes le otorgan al gobierno norteamericano un buen mecanismo de presión a la ONU.

Al parecer, Nikky Haley, la embajadora de EEUU en la ONU, hizo bien la tarea prometida y convenció a Trump de la importancia del organismo el cual seguirá funcionando aun si Estados Unidos decide retirarse, por lo que la vía que conviene es la diplomática y como todo un diplomático es que se ha comportado el presidente norteamericano.

La premisa de recorte de gastos no se vislumbra tan complicada de cumplir, dado que tanto Estados Unidos como Europa lo tienen como objetivo en común, aunque para evitar que resurja el fantasma de la conspiración en contra de los países en vías de desarrollo, Europa mantiene su posición al respecto en un bajo perfil, de acuerdo a lo que explican quienes conocen a fondo la situación, algo que explicaría la ausencia de Rusia y China en la asamblea general.

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