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Nada, absolutamente nada hacía presagiar lo que sucedió en los 90 minutos que se jugaron en el Camp Nou. El Barcelona llegaba con un marcador que se antojaba imposible de remontar. No en vano, el 4-0 de la ida así lo planteaba. Un partido el de la ida en el que el PSG había maniatado a un Barça irreconocible que no solo no fue capaz de hacer su juego sino que ni siquiera fue capaz de hacer que sus estrellas apareciesen. Pero claro, el fútbol es fútbol  yel partido de vuelta todavía estaba por jugarse.

Un inicio prometedor

A decir verdad el partido de vuelta comenzó muy bien para los intereses blaugranas. Luis Suárez adelantó a los suyos en el minuto y la parte psicológica del trabajo estaba hecha. El PSG ya sabía que sería una noche muy larga. Los minutos iban avanzando y a pesar del dominio culé, el marcador no se movía. Hasta que llegó el final del primer tiempo y el segundo gol, en propia puerta, subió al marcador. Con un 2-0 todavía había esperanzas.

El pie prodigioso de Sergi Roberto

La segunda parte fue más de lo mismo. Acoso local hasta que el marcador llegaba al 3-0. Sin embargo, ahí todo se vino abajo ya que Cavani, el delantero uruguayo del PSG hizo el 3-1. El Barcelona tenía que marcar tres goles en 10 minutos. Algo que se antojaba imposible en un partido de Copa de Europa ante un rival como el Barcelona.

Pero llegó Neymar y anotó dos tantos, uno de ellos de penalti. Había vida. Había esperanza. Y llegó el minuto 95 y un balón metido al corazón del área hizo que uno de los canteranos más reconocidos, Sergi Roberto, metiera un pie que hizo que el balón se colase en la meta del equipo francés. La locura estalló y el Barcelona ya está en los cuartos de final.

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