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Tras sábados sucesivos las adyacencias de los Campos Elíseos, localidad asociada al poder político, residencia de diplomáticos y embajadores, donde se centran parte de las instituciones oficiales; han sido focos de enfrentamiento entre las fuerzas antidisturbios y manifestantes conocidos como los chalecos amarillos (prenda usada obligatoriamente en las vías), quienes protagonizaron una guerra campal ante el reclamo por la suspensión del aumento de impuestos al diesel y la gasolina.

El humo por el incendio de terrazas, contenedores y coches llenó las calles parisinas, además de los gases lacrimógenos y cañones de agua de la policía quien detuvo al menos a 400 personas, algunas involucradas en usar la violencia con objetos como martillos. En estos enfrentamientos según cifras extraoficiales divulgadas el domingo hubo 263 heridos, de los cuales 23 pertenecen a las fuerzas de seguridad; asimismo se reporta la muerte de tres individuos a consecuencia de dichos hechos.

Muchos establecimientos comerciales después de haber sido víctimas de destrozos el sábado anterior, se resguardaron retirando los muebles de las aceras, pero los saboteadores obtuvieron provecho con los mismos e improvisaron barricadas.

Unos pretendieron forzar el acceso a la avenida siendo repelidos por la seguridad, otros irrumpieron en la azotea del emblemático símbolo Arco del Triunfo, hecho que fue repudiado por el primer ministro francés, Eduard Philippe, quien instó al diálogo, a la defensa del derecho de reunión y expresión sin violencia alguna.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron quien se encontraba en la cumbre del G-20 en Argentina afronta un nuevo dilema, las recientes movilizaciones y los reclamos que presume puedan alargarse hasta Navidad perjudicando la economía.

El Gobierno no quiere ceder ante la implantación de una ecotasa para los carburantes que beneficiaría la conversión ecológica; ofreció compensaciones pero la desaprobación continúa y los sublevados le exigen entre otras cosas, un cambio radical en la política fiscal e incluso con rango institucional y la desaparición del Senado.

Situación delicada para el Ejecutivo quien no vislumbra un acuerdo entre las partes, toda vez que hay ausencia de líderes e interlocutores idóneos.

En reunión sostenida con el primer ministro Philippe, el ministro del Interior Christophe Castaner, su secretario de Estado, Laurent Núñez y el ministro de Estado encargado de la Transición Ecológica, François de Rugy y como invitado el presidente del sindicato nacional de hostelería, de los más perjudicados por los disturbios, el presidente insiste en mediar con los dirigentes políticos y manifestantes.

Presionados por el Congreso Núñez y Castaner tendrán que dar explicaciones sobre lo sucedido en la nación el sábado.

El domingo un grupo de chalecos amarillos libres, condenaron la violencia y exhortaron abandonar el conflicto debatiendo sobre la fiscalidad con la ciudadanía, referendos regulares para prácticas sociales y una conferencia nacional.

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