Compartir

Los miembros del ejército de Birmania que participaron en las operaciones hacia el norte de Rakhine, han negado rotundamente cualquier culpabilidad sobre las violaciones, asesinatos y todo tipo de abusos que se cometieron contra los rohinyá.

Pese a las denuncias y fuertes críticas que recibió este operativo militar llevado a cabo finalizando el mes de agosto, mediante el cual se cometieron una gran cantidad de desmanes contra civiles de la etnia rohinyá y a tal magnitud que el mismo fue catalogado como una verdadera limpieza étnica, el ejército insiste en asegurar que no hubo tales abusos, por el contrario, actuaron en estricto apego a la ley y evitaron causar daños a civiles inocentes.

Lo cierto es que esta campaña provocó que más de 600.000 personas principalmente pertenecientes a esta etnia minoritaria tuvieran que desplazarse hacia Bangladesh.

De acuerdo al informe que ha hecho público el Ejército birmano, el testimonio de unos 3000 bengalíes, como los refieren en el texto, da cuenta de que los miembros del componente militar actuaron apegados a las normas y obedeciendo puntualmente a la referida a los enfrentamientos, por consiguiente no se cometió acto de abuso ninguno en contra de los civiles, porque no se les asesinó, violó o golpeó y tampoco se les obligó a desplazarse producto de la destrucción de sus viviendas.

El Ejército birmano niega abusos en la represión contra la minoría rohingya

Ahora bien, los muertos en enfrentamiento formaban parte del grupo de insurgentes que provocó la actuación de la campaña militar, 376 terroristas en total. Así mismo se acogieron al acuerdo de Ginebra para llevar adelante los arrestos.

En el mismo texto aseguran que no hubo un disparo que se hiciera en contra de los civiles que escapan de sus casas ante el caos del operativo militar.

Por su parte, James Gómez como representante de la organización Amnistía Internacional, resta credibilidad al informe del Ejército birmano y afirma que lo que pretende es liberarse de toda culpa ocultando la realidad de los hechos abominables que una vez más han cometido en contra de los rohinyá, no son crímenes cualquiera se trata de delitos graves a la humanidad y de los que existen contundentes evidencias, lo cual necesita una exhaustiva investigación.

Aproximadamente un millón de personas de la etnia rohinyá estaban radicados en la población de Rakhine donde han sido sistemáticamente víctimas de la violencia promovida desde el gobierno de Birmania, en principio por negarles la nacionalidad, privarles de documento y de cualquier documento que les de la legalidad y después de la discriminación que ha conllevado a una violencia brutal que ha ocasionado victimas mortales sin discriminar si son rebeldes o civiles, mujeres, niños y/o adultos.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here