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Por años, la industria de la moda ha transitado por caminos totalmente opuestos a la sostenibilidad, de esta es sinónimo de una renovación acelerada e incesante, con una moda rápida, una moda de usar y desechar; pero hay síntomas de que algo pretende cambiar al respecto en la búsqueda del camino de la moda sostenible.

Y es que el impacto ecológico y social sin precedentes que la moda ocasiona parece estar obligado a cambiar en la medida que los que participan de ella, van creando conciencia sobre que la sostenibilidad parte de las premisas de reciclar o morir.

El ganador del premio Nacional de la Moda 2017, Moisés Nieto, reflexiona en medio de su agitado mundo haciendo una retrospectiva del reto que asumió en el 2016 cuando montó su colección elaborada en un 80% con materiales reciclados y afirma que a veces es necesario que te pongan en frente las cosas para que puedas notar su importancia.

Cristalinos, calzado sostenible

Para su marca, la sostenibilidad llegó de la mano de Ecoembes, hasta entonces para Nieto eso era una posibilidad remota que tomó forma y que ahora la industria mira con el interés de lo novedoso, divertido o algo con lo que puede diferenciarse; lejos aún está el sector del momento en que se haga sostenible y que el verde sea la norma.

Este año le correspondió a la diseñadora María Clè Leal llevar sus diseños con materiales reciclables bajo el nombre de “Cristalinos” a Cecilio Rodríguez, atendiendo al llamado de Ecoembes en su misión de promover la innovación y la sostenibilidad de la moda, donde se hizo merecedora del certamen “El Laboratorio” y  el ganador en complementos fue para Etxaburu con la propuesta “Better Than Ever” y sus zapatos fabricados con madera procedente de derribos y restos de podas.

María apuesta por la otra moda, la que no solo es posible como lo han demostrado las pequeñas marcas con sus iniciativas particulares, sino que también es necesaria; así mismo, las grandes empresas tienen que comenzar a cambiar en pro de minimizar el impacto ambiental para cuidar a las personas y al planeta.

El gran reto que afrontó la colección Cristalinos es que el usuario final no notase la diferencia en los materiales utilizados, donde el 80% de los tejidos provienen del PET de botellas plásticas. Cristalinos no es un antes, ni un después, es simplemente una evolución coherente.

También Madrid ha sido escenario del lanzamiento de la plataforma Slow Fashion World que impulsa la moda lenta, sostenible y ética, manejando conceptos de “Upcycling”, “cero patronaje” y “triple balance”.

Como todo, la moda sostenible tiene un precio, lo primordial es que ese precio sea asimilable para productor y consumidor, partiendo de consumir mejor y en menos cantidad, apreciando el valor real de las prendas duraderas; también hay que trabajar para abrir canales más directos que vayan del productor al consumidor.

 

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