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José Manuel Calderón ha sido, aunque todavía lo es, un ejemplo a seguir dentro de las canchas de baloncesto. Es un jugador que siempre lo ha dado todo por el equipo en el que ha estado y que ha sido capaz de cumplir una misión muy complicada que no es otra que la de permanecer más de una década en los mejores equipos de la NBA. De hecho ahora juega, aunque no se sabe cuánto tiempo le quedará, en los New York Knicks pero ha estado en equipos de tanto postín como Los Angeles Lakers. Sin embargo, parece que el tiempo del español se está agotando.

Una carrera para la historia que toca a su fin

Sin embargo, el principal problema de “Calde” es que la NBA exige una forma física que parece no terminar de encontrar en estos momentos. El juego que se despliega en Estados Unidos cada vez es más rápido y cada vez es más duro. No quiere esto decir que no pueda igualar el nivel de agresividad pero qué duda cabe que superando la treintena, su condición física está algo más mermada. Eso, unido al hecho de que en los últimos meses ha sufrido lesiones de cierta importancia, ha hecho que cada vez sea menos importante para los entrenadores.

De todos modos, no son pocos los entrenadores, solo hubo que ver la predisposición de Sergio Scariolo en el último mundial, los que todavía el quieren en su equipo en detrimento de otros jugadores. No tanto por los minutos que pueda aportar en la pista, que cada vez son menos, sino porque la experiencia unido a la gran capacidad de sacrificio y el espíritu de equipo que tiene son unos valores a los que muy pocas personas se pueden resistir en una competición como la NBA. Todo un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones.

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