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La República de Yemen ha sido el principal escenario de una batalla generada entre el Gobierno de Abdo Rabu Mansur Hadi, con su sede en Adén, contra los rebeldes hutíes que controlaban la capital, zonas del oeste y el norte del país desde septiembre de 2014.

Despumes de la intrusión de la coalición de los estados Árabes liderada por Riad en marzo de 2015 y para apoyar al Gobierno de al-Hadi y en contra de los rebeldes chiíes de los hutíes, la guerra se intensificó y no se ha logrado recuperar el control del país, resultando la población civil la mayor de las víctimas.

La convivencia entre el Gobierno de Hadi y los separatistas ha estado en constantes tensiones, desde que el pasado abril el presidente destituyera al gobernador de Adén, Eidarus al Zubeidi. Desde ese entonces se registraron los primeros choques entre los separatistas y los leales a Hadi.

Al parecer las posiciones del Ejército están dividas. Así mismo, también se presenta la intervención de otros personajes tribales y del Movimiento Sureño Al Harek al Janubi, quienes se sienten sometidos desde la unificación de Yemen.

El terror vuelve a sacudir a Yemen

A comienzos del 2018, los enfrentamientos se desencadenaron cuando Abdo Rabu Mansur Hadi se negó a retirar del cargo al primer ministro Ahmed Abid bin Daguer, tras la exigencia hecha por el consejo transicional que denunciaba actos de corrupción.

El conflicto ha generado la mayor crisis humanitaria actual de todo el mundo, millones de ciudadanos se han visto afectados por la crisis humanitaria en Yemen, entre ellos niños y mujeres en estado de vulnerabilidad a la violencia y enfermedades mortales.

Es un país que padece de hambruna, necesitados de ayuda y protección, principalmente los niños con un estado extremo de desnutrición

Entre las regiones más afectadas en enero de este año, por ataques aéreos y explosiones de bombas y misiles han sido las regiones de Saada, Amran, Marib y Sana, capital de Yemen. Por otro lado, las fuertes situaciones que han estado sometidas a más de 500 mil ciudadanos que viven en Adén, ha causado mucha alarma en las organizaciones de ayuda humanitaria.

Los combates han dejado sin hogar a miles de personas, desde diciembre de 2017, han hallado refugio unos 40 mil desplazados internos.

Según lo informado por  Hazali Babiker, coordinador de Médicos Sin Fronteras en Adén, hasta ahora no ha habido enfrentamientos, sin embargo la situación política es muy alarmante y no son optimistas.

El futuro de Yemen es impredecible, nada apunta a que la situación cambie, ya que se ha convertido en un campo de batalla mantenido por grandes potencias occidentales como son Arabia Saudita e Irán.

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