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Le tocaba el turno a España. Donald Trump ya se había significado sobre muchos países pero España todavía no había salido a relucir. Pero claro, esto no iba a ser eterno y le tocó. Por fin, dijeron muchos.

Lo que hizo Donald Trump, como ha hecho con otros tantos altos mandatarios políticos, fue concertar una llamada con al presidente del gobierno, Mariano Rajoy. Una llamada en la que se quería saber cuál era la postura de España ante los temas de interés común como la economía y el terrorismo.

Servilismo de Rajoy según el PSOE

Estos dos grandes temas se trataron de manera que Rajoy se mostró como un socio fiable. Hasta ahí todo correcto. Sin embargo, el PSOE echó en falta que el máximo dirigente español no sacará el tema de la xenofobia que el estadounidense quiere que reine en su país.

No solo no se habló del veto que se le ha impuesto a algunos países del mundo sino que tampoco hizo mención a otro caso muy grave que no es otro que el papel que a partir de ahora va a jugar la comunidad latina en territorio norteamericano. Una oportunidad de oro para dejar bien claro que España no es un país que tenga que rendir pleitesía a nadie.

Sin embargo, la actitud de Rajoy no solo no fue asimismo que se mostró más bien conciliador. Incluso se llegó a ofrecer como intermediario en futuras conversaciones que Donald Trump quiera tener con aquellas naciones que no quieran tener contacto alguno con el nuevo inquilino de la Casa Blanca. Un ofrecimiento que ha irritado, y mucho, a la izquierda a española ya que entienden que no hay necesidad de todo eso. Un capítulo más del nuevo presidente de Estados Unidos pero que a buen seguro no será el último.

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