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A decir verdad, y a pesar de que España siempre es una referencia dentro del balonmano mundial, no eran muchos los que pensaban que podía tener un arranque de campeonato tan bueno. Y es que en la primera fase se iba a cruzar con algunos rivales tan potentes como podían ser Islandia o Eslovenia. Sin embargo, la juventud del conjunto unido a las nuevas directrices del entrenador, parece que han sido los elementos básicos de una combinación que ha resultado ser ganadora por completo.

Una plantilla joven y potente físicamente

El primer aspecto que está haciendo competitiva a esta selección es la juventud. Una vez ha quedado claro que una transición entre la anterior generación de jugadores y esta era ya algo necesario, se ha podido comprobar que esta nueva hornada de jugadores es capaz de desplegar un juego más dinámico. Un juego en el que la velocidad de los centrales y la potencia de los laterales son imprescindibles para poder llevar a cabo un juego, tanto ofensivo como defensivo, que encaja a la perfección con las exigencias de los también renovados equipos de primer nivel mundial.

Nuevas ideas tácticas

No obstante, no todo se reduce al buen estado físico que tienen los jugadores en este momento. En absoluto. También tiene mucho que ver la dirección técnica, la cual, está sabiendo aprovechar todas y cada una de las virtudes de estos gladiadores. Ahora España tiene un juego mucho más directo. Seguramente las jugadas ofensivas estén menos maduradas que en otras ocasiones pero el trabajo duro que pueden hacer los pivotes se lo permiten. Y esto es algo que sorprende al rival, el cual, suele estar acostumbrado de ataques que rozan los 30 segundos de duración. Ahora España es más impredecible para los rivales y eso les permite terminar con tanteos mucho más abultados.

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