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La catástrofe humanitaria de la que es víctima la etnia minoritaria Rohingya por parte del Gobierno de Birmania, fue objeto de discusión en el Consejo General de Naciones Unidas, donde Estados Unidos asumió una posición dura y crítica.

En el consejo se abrió un debate crítico debido la limpieza étnica que está llevando a cabo Birmania en perjuicio de los Rohingya, sin embargo, se dejaron escuchar tantas críticas como poca voluntad de detener la terrible situación que está cerca de convertirse en un genocidio; en medio de esto Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos en la ONU, por primera vez se refirió a ésta crisis con un tono bastante fuerte.

Señaló que solo hay una forma de describir las acciones del Gobierno de Birmania como lo que son, brutales y enmarcadas en una campaña continuada dedicada a erradicar del país a una minoría étnica, como es el caso de los Rohingya a quienes el país les arrebató su identidad nacional en 1982.

La premio Nobel de la Paz y dirigente civil de Birmania, Aung San Suu Kyi fue directamente aludida en las críticas de Nikki Haley cuando indicó que los líderes birmanos deberían sentir vergüenza de lo que están haciendo en contra de los Rohingya, sobre todo después de haber dejado el pellejo en su lucha por un país democrático y abierto, la embajadora no estuvo presente justo para evitar afrontar las críticas al respecto dado que su gestión actual está de acuerdo con la actuación militar.

Niños Rohingya en un campo de “desplazados internos”, eufemismo de campo de concentración.

Haley continuó diciendo que los países que suministran armamentos a Birmania deben dejar de hacerlo hasta poder establecer responsabilidades por medio de la implementación de medidas, así mismo, los militares birmanos deben respetar los derechos y libertades fundamentales de los seres humanos, atrás se han quedado los tiempos de lenguaje diplomático.

Pese al dictamen de la UE y de Estados Unidos de prohibir el comercio de armas con Naypyidaw, Israel ha sido constante en el suministro de estas al país surasiático sin poner reparo en que su ejército es acusado de cometer cantidad de abusos de manera sistemática contra los grupos étnicos de su país, de hecho, es el único país occidental que continua con estas transacciones comerciales y sobre el que pesa un caso donde activistas de DDHH los han denunciado; el respecto han dicho que mantendrán en secreto el veredicto.

Antonio Guterres, secretario general de la ONU, hizo un llamado a las autoridades birmanas para que cese la ofensiva y permitan el acceso irrestricto de ayuda humanitaria así como garantizar el retorno de las personas a sus lugares de origen, la represión de los militares y del gobierno en sí mismo es inaceptable.

Más allá de todo esto, no se vislumbra ninguna sanción, los países asociados con Birmania, como Rusia y China no tienen disposición de votar a favor de ningún embargo o sanción.

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