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Si hay una disciplina, ya que muchos no lo consideran un deporte, en el que las recuperaciones milagrosas no existen, esa es la Fórmula 1. Y es que, cuando se lleva desarrollando un conjunto de elementos durante un año, y estos no funcionan cuando se llevan a pista, es muy complicado hacer que rindan en óptimas condiciones, en un mes.

Esto es lo que le está sucediendo a Fernando Alonso en un inicio de competición que promete ser el más tortuoso de los últimos años. Y es que parece que su McLaren no solo no corre lo suficiente sino que no termina de ser fiable. ¿Otro año más en el desierto?

El motor no funciona y el coche no es fiable

Esta es la realidad ahora mismo del español. Si se coge el motor como elemento aislado, se puede comprobar que no rinde todo lo que tiene que rendir. Es un propulsor que no desarrolla la potencia esperada y que por lo tanto no le da los caballo que el español necesita. Esto no hace otra cosa que impedir que se puedan alcanzar las velocidades óptimas para que el bicampeón mundial pueda competir contra el resto de pilotos.

A esto hay que sumarle otros problemas adicionales como una gran dificultad a la hora de calentar las ruedas y unas vibraciones en el chasis que hacen que algunos elementos de su alrededor se vean afectados. No en vano, el sistema del aceite y parte del sistema eléctrico se descolgó, literalmente hablando, debido a las vibraciones. Y claro, si esto sucede sin exigir el coche, no se quieren hacer una idea lo que puede pasar cuando Alonso tenga que apurar al máximo los pianos. El desastre puede ser monumental.

En resumen, el piloto de McLaren tendrá que esperar otro año para saber si está en condiciones de volver a alzarse con el título mundial de la Fórmula 1.

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