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Si hay un país que ha estado afectado de manera directa como consecuencia de la crisis económica, este ha sido Grecia. Y es que, Grecia, en gran parte por su mala gestión de la economía y de todo lo que tiene que ver con la fiscalidad, ha sido uno de los países que más problemas dio al conjunto de la Unión Europea. Pero llegó la Troika y llegaron los cambios. Unos cambios que se basaron en una austeridad sin precedentes, los cuales, parece que todavía no han terminado. Unas medidas que parecen haber terminado con la paciencia de unos ciudadanos griegos que no han tenido más remedio que echarse a la calle para protestar por algo que consideran injusto.

Nuevos recortes y más paro

Estos son los dos aspectos que más están irritando al conjunto de la población. El primero de ellos el paro, es algo que no tienen parangón. Más que nada porque mientas que hay otros países como puede ser el caso de España que de manera paulatina se está recuperando, el caso griego es preocupante. No solo no se está creando nada de empleo sino que el que se mantiene, se mantiene en unas condiciones peores a las que ya había.

A esto hay que sumarle unos nuevos recortes que, como no podía ser de otro modo, han venido marcados por los recortes sociales. La sanidad y la educación han sido los grandes perjudicados aunque también hay que decir que la subida de impuestos tampoco ha ayudado en absoluto. Unas medidas, unas políticas, en definitiva, que hacen que la brecha entre ciudadanos de primera y de segunda sea aún más grande con todo lo que ello implica para una sociedad que ya está herida de muerte. En consecuencia no es de extrañar las continuas manifestaciones que está habiendo en todo el país.

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