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Yoandy Ferrer nació en 1984 en la ciudad de Santa Clara, Cuba. Egresado de la universidad de La Habana en 2008, estuvo siempre vinculado a talleres literarios y  eventos culturales. Escribió su primera novela Isla de Luz a los veinte años. En su narrativa, plena de alegorías místicas, expresa la eterna búsqueda del conocimiento a través de la autoconciencia y el descubrimiento personal, expresando las emociones humanas que surgen de un mundo interno lleno de magia y posibilidades.

Isla de Luz es el relato del joven aventurero que busca un camino de oportunidades fuera de las programaciones sociales. Una llamada a quien quiera ver la vida con la osadía de un explorador ansioso de respuestas, lejos de los dogmas restrictivos de las religiones dominantes. Una novela mística para creer solo en nosotros mismos y en nuestra capacidad de superación y aprendizaje.

La novela comienza después de un extraño sueño a orillas del lago. Ajainín, el protagonista, comienza un peligroso viaje a la Isla de Luz, un lugar al alcance de la vista, pero del que nadie ha logrado regresar para explicar qué alberga. Tras la imagen de un amor idealizado, tendrá que enfrentar sus monstruos internos, luchar contra sus miedos más viscerales y poner en práctica años de enseñanzas al lado del sabio Udraka.

“Siempre es menester mantener la alegría en las inevitables bajadas y conservar la humildad en las buenas subidas. Cada cual viene al mundo con su propio adelanto, y si miramos con angustia cada descenso, tendremos que repetirlo hasta conformarnos y aprender por fin que la experiencia de la bajada nos enseña a disfrutarla tanto como la subida. La ley de la evolución así lo dispone, porque cada cosa que hacemos se nos devuelve, y si sufrimos una bajada nuestra vida irá siempre cuesta abajo y el camino será lento y penoso. Pero si aprendemos a ver las subidas y bajadas como el ritmo normal de nuestra existencia y caminamos con gozo, llegaremos rápido a la meta, y ya no tendremos que regresar una y otra vez al camino para andar lo que no pudimos andar, porque se hizo tan lenta la marcha que el cuerpo físico se desgastó siéndole inservible al viajero. Algunos caminantes que retoman el viaje con nuevos bríos se centran en los descensos y no pueden avanzar más, las subidas se hacen cada vez menos frecuentes, y el viajero, que no ve por dónde camina, acumula más deudas y la reacción no se hace esperar. Algunos que habían visto ya la mecánica del camino se apartan confundidos, dudosos y tentados por las ilusiones transitorias, y la vida dará muchas vueltas antes de que vuelvan a encontrar el sendero y la cadena se rompa liberándose de las deudas que acumularon en su andar imprudente.” (Fragmento de Isla de Luz, La Equilibrista, 2020)

Un extraño y hermoso viaje plagado de misterios y enseñanzas del que salir fortalecido y con la esperanza renovada, porque el viaje de la vida nunca se detiene.

https://www.laequilibrista.es/producto/isla-de-luz-de-yoandy-ferrer/

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