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Venezuela se echa a la calle

Desde hace un mes, activistas afectos al Gobierno de Maduro ocupan la embajada en Washington toda vez que sus diplomáticos le permitieran el acceso. Una treintena de simpatizantes que ni siquiera hablan español son los que están en el interior del edificio y no permiten a los ciudadanos de la nación suramericana entrar a su embajada.

Esta situación por demás ilógica ocurre en el barrio de Georgetown de la calle 30 de Washington, donde está la sede la cual fue usurpada por un grupo perteneciente al llamado Code Pink organización que hace diez años obtuvo notoriedad por oponerse a la Ofensiva en Irak; a su vez son apoyados por partidarios también estadounidenses que se han podido ver en las inmediaciones.

El pasado miércoles Carlos Vecchio embajador reconocido por EEUU, se personó a la entrada del edificio prometiendo rescatarlo en medio de airadas frases de dicho grupo y el descontento de más de 200 venezolanos que protestan a las puertas reclamando sea devuelto.

En las redes sociales se puede leer que aquellos que favorecen a Nicolás Maduro y  ocupan la legación, describen como ‘supremacistas blancos’ y ‘racistas’ a los manifestantes y curiosamente son más blancos que estos. Por su parte Maduro pide protección del inmueble al Gobierno de Washington.

‘No perdamos lo que hemos logrado en dos días ni caigamos en provocaciones’, dijo una dama refiriéndose a los intrusos a quienes llamó ignorantes por desconocer que Venezuela es un territorio mestizo.

Desde que inició esta disputa se ha podido observar a una joven de apellido Parampil que aparentemente labora para un canal de noticias en YouTube de nombre The Grayzone, sin ningún documento que la acredite, actuando hasta ahora de forma provocadora y no meramente informativa; dándose a la tarea de tomar fotos y colgarlas en Twitter.

De hecho declaró a un periódico local que es muy crítica con la según ella, política de cambio fracasada del régimen de Donald Trump, y que los opositores venezolanos la consideran hostil.

A la oposición se le ve como desorganizada más que racista. No cuentan con los medios necesarios para hacerse escuchar, ante los aparatos que usa Code Pink para enviar mensaje en perfecto inglés donde vociferan y denuncian en contra de lo que llaman imperialismo.

Los venezolanos quedaron afónicos de tanto gritar frente a su embajada, tal es el caso del abogado y politólogo merideño Miguel Mijares, después de pasar dos días expresando consignas.

Explicó a los medios que hasta el momento no ha renovado los papeles porque su país no tiene embajada desde que estos hombres la ocuparon y él se vino a suelo norteamericano huyendo de los colectivos (grupos que apoyan a Maduro), de quienes recibió junto con su familia, intimidaciones.

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