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Pese al riesgo que implica navegar el paso por este corredor migratorio, la ONG Open Arms es una de las pocas que insisten en realizar la labor humanitaria de rescate de personas, lo que no les exime del acoso del que son víctimas quienes aún tienen la osadía de transitarlo,  ya que de hecho uno de sus embarcaciones fue detenida por las autoridades italianas.

El director de Open Arms, Óscar Camps, ha dado las explicaciones en torno a la detención del barco perteneciente a la ONG, el cual permanece en Pozallo (Sicilia) bajo la acusación de tráfico de personas.

Señala que son aguas realmente peligrosas y carentes de control alguno, donde es normal que los guardacostas disparen a las embarcaciones con bandera española, como sucedió el jueves pasado cuando un Guardacostas libio, en aguas lejanas a su territorio, exigió la entrega de los inmigrantes recién rescatados en el mar, caso contrario abriría fuego contra el barco.

Camps destaca que esta operación no se diferencias de las demás que la ONG ha llevado a cabo desde el pasado 2016, se trata de una labor de rescate de inmigrantes en el mar, para ser llevados hacia Italia donde sin razón aparente se les negó el acceso. Ahora pesa una investigación por fomentar tráfico de inmigrantes y violación de los tratados internacionales, sobre el comandante del barco de Open Arms y la sobre la coordinadora de la misión, llevada adelante por Carmelo Zuccaro.

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El fiscal de Catania se ha propuesto determinar los vínculos financieros entre los traficantes libios y los grupos humanitarios y esta acción al parecer está enmarcada en el proceso de investigación que hasta ahora no ha desvelado ningún resultado.

La ONG española no está dispuesta a violar el artículo 4 del Convenio Europeo  de los DDHH suscrito por España, por lo que se niega entregar a los inmigrantes a los guardacostas libios en aguas internacionales; mientras el gobierno español hace las labores necesarias mediante Alfonso Dastis, para aclarar la situación.

Lamentablemente la situación de acoso que viven estas ONG que rescatan a inmigrantes en aguas internacionales no es nueva, hay casos que destacan por las mismas acusaciones de tráfico ilegal de personas como el de Proem-Aid, Médicos Sin Fronteras y el caso de Helena Maleno de Caminando Fronteras.

Hasta ahora no hay pruebas irrefutables de que las ONG como Open Arms actúan en conjunto con las mafias libias de tráfico de personas, no hay evidencia de ingreso a las aguas territoriales u otro indicio que dé cuenta de que están vinculados.

Lo que sí es una realidad, es la forma ilegal con la que actúan los guardacostas libios que actúan a sus anchas fuera de sus aguas abriendo fuego contra los barcos de ayuda en plena zona SAR.

Por fortuna, esta vez los inmigrantes pudieron desembarcar en Italia para recibir las atenciones necesarias, ahora la abogada de la ONG prepara la defensa del caso.

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