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La experiencia del cirujano español que conoció al primer trasplantado de corazón

El cirujano español se enteró por la radio del éxito del trasplante de corazón y sin pestañear se dijo que iría a conocer al médico responsable del milagro y al paciente.

Ya casi terminaba el año 67, cuando en Sudáfrica se realizó el primer trasplante de corazón exitoso en un humano, el paciente Washkanski, el cirujano Christiaan Barnard y el cirujano español anunció a sus colegas y jefe que se iría hasta allá, comenzando con los preparativos de rigor para emprender el viaje.

Una vez y en el hospital sudafricano, no fue sino hasta el tercer día cuando logró ver al paciente llevándose una muy grata impresión al verlo sentado en la cama y respirando sin ayuda de ningún aparato y más sorprendente aun fue ver como el mismo era monitoreado de una forma muy sencilla.

El paciente tuvo un gesto muy amable con el cirujano que le visitaba desde España

Recordando la experiencia de ese primer día de visita al hospital, lo primero fue encontrar y rebasar la cantidad de periodistas que se acumulaban en las puertas del hospital cubriendo el gran acontecimiento, después y al llegar al equipo médico, supo que lejos de haberse imaginado lo contrario, él era el primer médico extranjero que llegaba al lugar, ese mismo día conoció al hermano del cirujano, Marius Barnard.

En 1957 el profesor Emil Sebastian Bücherl realizó el primer transplante de corazón en Alemania.

Ese día no tuvo acceso al paciente que se encontraba totalmente aislado para evitar infecciones; desde su tierra natal hubo poco interés por el asunto de parte de los colegas que se centraban en preguntar sobre otras cosas.

Ya dos días habían pasado y aun el ciruja español no había alcanzado a conocer al muy famoso y ocupado Christiaan Bernard y tampoco a su no menos famoso paciente; aunque si tuvo ocasión de conocer algunos pormenores en torno al trasplante, como por ejemplo que se descartó una primera opción porque el donante era de color.

La segunda oportunidad llegó de una donante con muerte cerebral, como hoy día se conoce y como para entonces en ese país era aceptado este estado en pacientes fue posible realizar la cirugía.

Poco antes de conocer al paciente, fue presentado con el cirujano estrella, el que hizo posible el trasplante que otras partes y otros colegas aún no se atrevían a realizar debido a la cantidad de espacios vacíos y en análisis; le cayó en gracia que el cirujano español no se mostrara sorprendido de que el fuera el artífice de tal proeza.

Ya de regreso a casa, el cirujano español Norberto González de Vega recibió la lamentable noticia de la muerte del paciente debido a una infección en los pulmones, pero lo aprendido en ese viaje no lo olvidó jamás, sobre todo que se puede avanzar aun con medios materiales limitados.

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