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Llegan a la provincia de Badghis los talibanes que dirige el mulá Hebatullah Akhundzada y los disidentes terroristas del mulá Rasool, trayendo la guerra civil entre ellos a cuestas.

Esta zona de Afganistán, donde por años luchó la misión española de la OTAN en pro de liberar el territorio de yihadistas en donde tanta muerte, sufrimiento y gasto de millones de euros, provocó un terreno que dicho sea de paso, hoy día ocupan en un 85% los mismos yihadistas.

Los dos grupos han desatado una nueva guerra civil desde el pasado mes de Julio que inició muy cerca de Jawand y Qadis, donde fueron abatidos al menos siete de los terroristas mientras que otros tantos resultaron heridos; ahora la han desplazado hacia Bagdhis, en busca de controlar el territorio.

Fue un esfuerzo en vano la presencia de España en Badghis

cruel guerra civil talibán

Según señalan los expertos analistas de Kabul, no solo se trata de controlar el territorio de Badghis lo que motiva la cruel guerra civil talibán, sino el controlar el cultivo de opio y el posterior tráfico de heroína que en el 2016 aumentó en un 184%, según las cifras de la ONU y que para ellos es un lucrativo negocio que les permite financiar sus actividades terroristas.

Para agregar más leña al fuego, ha llegado un contingente de IS-K, enemigos implacables de los talibanes y que se encuentra agrupado en el distrito de Morghab, de acuerdo a lo informado por la OTAN. Su presencia solo hace pensar que el conflicto se va a agudizar, lo cual es perjudicial para población y capitales ya rodeadas por los yihadistas.

El grupo IS-K tiene ciertas afinidades con el mulá Rasool y si este logra imponerse al mulá Hebatullah, es muy probable que se haga más evidente la presencia de IS-K hacia el Norte de Irak para poner en Jaque a la provincia de Herat, hasta ahora las más estable del país.

La presencia de España, Italia y Norteamérica, fue ideada por la OTAN y con la firme intención de lograr la expulsión de los talibanes, haciendo la guerra por un lado mientras por otro se reconstruía la provincia en un intento de convencer a la población civil de lo beneficioso que era para ellos tanto el Gobierno de Kabul, como la presencia de estas tropas internacionales.

En el intento fallido, el gobierno español se gastó por un lado unos 3.000 millones de euros en lo militar y otros 460 millones de euros en desarrollos.

Hoy día, casi todo el territorio ganado por las tropas españolas se ha perdido, así como se perdió a 73 soldados del Ejército de tierra, a 22 del Ejército de Aire, 2 de la Armada Española y 3 de la Guardia Civil.

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