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Muqtada al Sadr es adorado por parte de los habitantes de Israel

Muqtada Sadr, fue el clérigo chiita que en otro momento aupó a sus seguidores en Nayaf para que fustigaran sin piedad a las tropas españolas, hecho que se remonta al año 2004, siendo al día de hoy quien lidera y levanta la bandera que promueve la paz en su región.

Sadr se ha estado moviendo estratégicamente los últimos meses entre Riad y los Emiratos como parte de sus propósitos de hacerse notar en el ámbito político, emprendiendo una serie de visitas por el Golfo Pérsico y justo en el apogeo de una gélida guerra entre los potentes productores de hidrocarburos “Irán y Arabia Saudí”.

Esto pudiera tratarse de un intento de aislar a los iraníes por parte de los saudíes y un movimiento para lograr algo de importancia política.

Aparentemente ha quedado muy lejos aquel líder religioso promotor del más cruel fanatismo del que se valía para fustigar a todo el que se oponía a sus ideales, tal como lo hizo en Al Ándalus con las tropas de soldados españoles, así que hoy sus seguidores se yerguen en una misión de paz que reprueba al Estado Islámico y persigue la unión de chiítas y sunitas.

La transición de Muqtada al Sadr

Muqtada ahora aboga por que los esfuerzos que hoy invierten Saudíes e Iraníes en una lucha cruel, intensa y llena de odio entre ellos mismos y que afecta a su propia gente, se centren en la preparación para enfrentar la trilogía conformada por Gran Bretaña, Estados unidos e Israel, lo mismo que al Daesh y todas esas sectas religiosas que han venido proliferando.

Pero a la vez, este clérigo ha sabido sacar provecho de la crisis diplomática del Golfo para sus propósitos políticos y es que este líder religioso mantiene distancia frontal de la República Islámica, lo que de hecho da puntos a favor a los intereses saudíes y le hace ser un personaje del que desconfían las comunidades chiíes que profesan la doctrina de alfaquí.

Según Maha Yahya, es de destacar el liderazgo del que goza Muqtada en zonas pobres de chiíes, lo que unido al hecho de que emprenda una gira en Arabia Saudí y dé cabida a otros países, encamina a Irak a constituirse en una forma de fachada árabe y así neutraliza o pretende hacerlo, la influencia iraní en los chiíes establecidos en la región.

Del liderazgo de Sadr no queda la menor duda, ya que ha quedado claramente establecido que las masas le obedecen, pero más allá de movilizarlas aún no se consolida tal apoyo en un hecho relevante a nivel institucional, al menos hasta el momento.

Sus diversas alianzas políticas en los últimos años, le han valido para ganar unos cuantos puntos y según Maha, sin duda esta gira le abre la oportunidad de ganar otros cuantos escaños más de cara a las legislativas del 2018.

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