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De un tiempo a esta parte, y sobre todo en los dos últimos meses, se ha visto un aumento de todo lo que tiene que ver con la violencia en los campos de fútbol de categorías inferiores. Si es verdad que la tónica general era amenazar, y cargar contra el árbitro, a día de hoy parece que la tendencia ha cambiado, y ahora son los propios padres los que se enzarzan entre ellos mismos para saldar las cuentas pendientes que sus hijos han dejado en el terreno de juego.

Un mal endémico en España

Y claro, a pesar de que puede pensarse que esto siempre ha sucedido, a día de hoy en plena era de Internet, cualquiera puede grabar un vídeo de una situación concreta y hacer que lo visualicen millones de personas en cuestión de días. Es por ello por lo que hemos visto disputas en territorio gallego, en territorio mallorquín, en Madrid y también en la ciudad de Barcelona.

Partidos de fútbol con disputas que son normales entre chavales de mediana edad, y que al finalizar el partido terminan. Sin embargo, los padres, no se sabe si con una era que no pueden controlar o también con una frustración que viene de su día a día, deciden finalizar estas rencillas y extrapolar las a la grada y emprender a golpes con otros padres y madres. De hecho, en los últimos días se ha podido ver en la Comunidad Autónoma de Galicia como dos partidos han acabado directamente a golpes mientras que los presidentes de ambos clubes bajaron incluso al campo para pedir una tranquilidad que no llegó en ningún momento.

Sin embargo, el problema es el ejemplo que se le está dando a un conjunto de adolescentes que puede llegar a pensar que el fútbol no es un deporte sino únicamente una manera de canalizar la violencia inherente que tiene el ser humano.

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