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Los hammam un espacio para la paz en medio de la guerra Siria

Los hammam son antiguos baños públicos que es común ver las intrincadas calles de Marruecos y que hoy subsisten a una prolongada y cruel guerra civil que no solo ha castigado sus instalaciones,  sino que ha hecho mella en la tradición de estos espacios.

Bassam Quebbab es dueño de uno de los hammam más antiguo de Marruecos, además de ser de los primeros que existieron en el mundo, el asegura que esta terrible situación ha contribuido con la destrucción sistemática de una tradición de años, aunque se niega a morir y todavía hay quienes utilizan estos baños como una vía de escape a tanto caos de alrededor.

En este recinto coinciden personas sin distinción de su posición social o económica, todos disfrutan de un breve y merecido momento de paz en las termas y luego se acomodan en los asientos dispuestos alrededor de los muros de la recepción y allí son amablemente atendidos por el personal que trabaja en “Malek al Zaher” que es el nombre de éste baño público que data del año 985 dc.

Así es la experiencia de baños termales en Hammam

Son muchas las personalidades que han pasado por años a disfrutar de estos hammam donde por 2000 libras sirias o 3 euros aproximadamente, los clientes disfrutan de baño, masaje, exfoliación y una bebida relajante que puede ser té o una manzanilla.

El Sheij Islam es otro de los baños públicos que ha resistido los embates de la guerra, uno de los empleados explica que la clientela es algo variada, por allí desfilan por igual hombres de negocio, estudiantes y personas que trabajan en los comercios de alrededor, todos van en busca de limpiar la piel y abrir los poros además de relajarse un poco; estos son acompañados por uno de los varios empleados por todas las estancias del lugar, algunas con visibles muestras de lo que el conflicto civil armado ha traído, ventanas rotas, paredes dañadas por impactos de morteros.

Estos sucesos alejan los clientes por temor a que algo ocurra mientras están dentro, sin embargo, señala que tras la desocupación de Guta oriental la clientela ha subido. El horario de trabajo es desde las 12 m hasta las 9 de la noche.

Los usuarios explican que al salir de un hammam el cuerpo está sereno, calmado, se sienten relajados y les resulta reconfortante que aun en Siria prevalezca esta tradición ya que lamentablemente en Irak prácticamente ha desaparecido.

Para Basam Quebbab, esta tradición de administrar un baño público que ha estado en su familia por 140 años no es para dejarla morir, su negocio además cuenta con una ventaja competitiva sobre los demás y es que el agua proviene de un pozo privado, aunque no escapa a los cortes eléctricos que son comunes por esos lados.

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