Compartir

Estos últimos años lamentablemente se ha convertido en una situación de rutina en Estados Unidos, que se lleven a cabo tiroteos en lugares públicos donde la cantidad de víctimas potenciales se desarrolla.

Los perfiles de los criminales cuentan con algunas características en común, problemas psicológicos arraigados y visibles comportamientos inestables, esto entre otros múltiples factores y situaciones personales los condujo a ejecutar una serie de tiroteos, cobrando gran cantidad de víctimas e inclusive la vida propia.

Pero los asesinos van cambiando los escenarios y hasta perfeccionando la forma de ejecutar los monstruosos crímenes masivos, los de los últimos meses tuvieron lugar en un concierto, una iglesia y el más reciente en un instituto educativo.

El hecho ocurrió en la escuela secundaria Morjorie Stoneman Douglas, donde Nick Cruz se llevó por delante la vida de 17 personas engrosando la lista de asesinatos masivos que ya se ha hecho común sucedan en territorio norteamericano.

Muchos institutos educativos ya han instalado en los accesos máquinas detectoras de metales para minimizar los riesgos de que los alumnos lleven en los bolsos armamentos escondidos; pero pareciera que tales medidas son insuficientes dado que siguen ocurriendo este tipo de masacres donde las víctimas quedan totalmente sorprendidas.

Los tiroteos en Estados Unidos cada vez son más frecuentes

La ambigüedad con la que las autoridades del país tratan el tema, lamentablemente hace que el saldo de fallecidos producto de los tiroteos sea cada vez mayor, la ausencia de un registro nacional formal de muertos por armas de fuego no ayuda a tener una información transparente al respecto.

Por otra parte son 239 los tiroteos registrados en el archivo contra la violencia de armas de fuego desde el año 2012 en escenarios escolares y universitarios, un numero preocupante al que al parecer no prestaron atención las anteriores administraciones y tampoco la de Trump, quien solo se ha limitado a pedir a los jóvenes que acudan a los padres en situaciones de duda o incertidumbre.

Las estadísticas hablan de un evento que involucra armas de fuego cada 7 días en ámbitos escolares, número que amenaza con desmejorar en este 2018 donde solo en enero hubo un total de 11 hechos de este tipo.

Para que estos hechos sean contabilizados por el archivo contra la violencia de las armas de fuego, estos deben producirse en el propio centro educativo, debe haber como mínimo un herido de bala o un fallecido, excluyendo las lesiones que puedan sufrir las personas que al escapar de la situación de riesgo sufran algún tipo de daño colateral.

En territorio norteamericano, 1 de cada 3 niños vive en un hogar donde hay al menos un arma de fuego y aun cuando resulte poco relevante un tiroteo a la semana, la situación es de cuidado.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here