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Rusia ha sido condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por varias violaciones de derechos, especialmente en el caso del fallecimiento en la cárcel del abogado Serguei Magnitski que presentó el latrocinio estatal.

El mismo fue detenido en el año 2008 después de denunciar un hecho de corrupción financiera por 130 millones de euros, tramada según él por miembros del fisco ruso y de la policía.

Lo señalaron por el mismo delito que denunció y cuando era trasladado al reclusorio presentaba un cuadro de pancreatitis que no se trató.

En los calabozos de Matroskaya Tishina fue víctima de una paliza estando esposado en la celda de aislamiento. Un año después de ingresar a la prisión provisional sucumbió. Igualmente en el fatídico 2009 murieron en custodia 5.000 penados cuyos nombres no fueron relevantes.

Magnitski laboraba en Hermitage Capital, un fondo de inversión ruso dirigido por William Browder, hoy enemigo de Vladimir Putin. Este considera una victoria que la viuda y madre del jurista reciban en compensación €34.000 euros, cifra impuesta por el Tribunal a Rusia por  daños morales.

El ‘caso Magnitski’ desató una crisis diplomática entre Moscú y Washington cuando en 2012 el Congreso de Estados Unidos  aprobó la llamada Ley Magnitski, encabezada por Browder que imponía la congelación de activos a los funcionarios rusos implicados en la defunción del abogado y prohibición de salida.

Browder explicó que Estonia, Canadá, Reino Unido, Lituania y Letonia adoptaron la legislación y desea que la Unión Europea se sume, pues considera que esta ley de Derechos Humanos va más allá del territorio ruso. El abogado de 37 años según los servicios penitenciarios, pereció tras sufrir un decaimiento.

El fallo subraya «insuficiencia en los cuidados médicos e investigación ineficaz sobre las condiciones de la muerte”.

Magnitski fue declarado en 2013 de manera póstuma como culpable de evasión fiscal. El TEDH señala que «el juicio a un sujeto muerto omite los principios» de un juicio justo. Como se recordará este había recurrido al TEDH; pero tras su defunción hicieron lo propio su madre y viuda.

Ambas acusaron por detención arbitraria a las autoridades rusas, aunque el TEDH lo desestimó porque existían evidencias estimables para desconfiar del letrado.

La Ley Magnitski presume un primer ciclo de sanciones para Rusia (después se verá nuevamente en el ojo del huracán por la anexión de Crimea en el 2014) y Moscú objetó la admisión de una nueva ley que crea un listado de villanos en su espacio. Hasta se impidió que ciudadanos estadounidenses adopten niños rusos.

Recordó Browder que «Putin se planteó un objetivo en su política exterior, desaparecer la ley Magnitski», al que su país le atribuye un caso de evasión fiscal, siendo condenado en ausencia.

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