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Oxford aspira a convertirse en la primera ciudad del mundo con cero emisiones

Oxford aspira a convertirse en la primera ciudad del mundo con cero emisiones. La popular ciudad universitaria de 150.000 habitantes ha decidido tomar la iniciativa en Londres y otras grandes metrópolis europeas y anticipar la creación de la primera zona de cero emisiones en el centro de Londres en 2020, con la idea de una prohibición total de vehículos diesel y gasolina en toda la ciudad para 2035.

“Todos los que manejamos vehículos de combustión en el centro de la ciudad contribuimos al aire tóxico que respiramos”, advierte John Tanner, miembro del Consejo Municipal y principal impulsor de la medida. “Debemos hacer nuestra parte, desde los ciudadanos hasta los gobiernos locales, las instituciones y las empresas, para poner fin a esta emergencia sanitaria.

Se calcula que la contaminación urbana contribuye a unas 40.000 muertes prematuras cada año en el Reino Unido.

Oxford es una de las 11 ciudades británicas incluidas en la "lista negra"

Oxford es una de las 11 ciudades británicas incluidas en la “lista negra” de la Organización Mundial de la Salud (OMS) por superar repetidamente los niveles máximos recomendados de partículas contaminantes y es que a pesar de la peatonalización de una gran parte del centro de la ciudad y el uso generalizado de bicicletas, algunas calles como High Street, San Petersburgo y el centro de la ciudad siguen estando muy transitadas.

Los Clémentes o St Aldates son verdaderos “cañones” en los que se acumulan principalmente las emisiones de vehículos diésel como los taxis, reduciendo así la contaminación. Sin embargo, las autoridades locales han reconocido que se necesitará un nuevo impulso para garantizar que la infraestructura del vehículo eléctrico cumpla el objetivo y es que el ayuntamiento ha hecho una aportación pública de 1,5 millones de euros para la instalación de estaciones de recarga eléctrica para el parque de taxis, así como 100 terminales para vehículos privados en zonas residenciales.

Entre otras medidas, las autoridades locales introducirán tarifas de estacionamiento reducidas para los vehículos sin emisiones, así como la electrificación completa de la flota de distribución comercial. “El pragmatismo será importante, pero nos hemos fijado una meta ambiciosa que debemos alcanzar”, dice la consejera Yvonne Constance. Oxford decidió dar un paso más allá de Londres, donde el T-Charge, que funciona como un peaje de contaminación, comenzó a funcionar en octubre.

El alcalde de la capital británica, Sadiq Khan, que sufre de asma desde la infancia y ha hecho de la contaminación su caballo de trabajo especial, ha anunciado la creación en 2020 de una zona de muy baja emisión, con el objetivo de restringir parcialmente la circulación de los vehículos de combustión en el perímetro urbano.

 

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