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A decir verdad, esta es una de esas preguntas que deberíamos hacernos todos tanto si en alguna ocasión nos hemos visto envueltos en algún altercado de este tipo como si no. Sin embargo, tras consultar a varios especialistas, las conclusiones a las que estos llegan son bastante parecidas. Unas conclusiones que deberían servir para ponerse manos a la obra y poner todo lo que esté en nuestra mano para poner fin a esta situación.

Rabia y sentimientos reprimidos

Esta es, según los psicólogos, la primera causa por la que se producen este tipo de altercados en los campos de fútbol infantiles. La sociedad en la que vivimos, el estrés al que los padres son sometidos en su día a día y las ganas de tener una válvula de escape hacen que todo esto se produzca. Y es que, lejos de pensar que toda esa ira se debe a una decisión errónea del árbitro de turno, en muchas ocasiones, de hecho en la inmensa mayoría, se debe a sentimientos que poco o nada tienen que ver con el fútbol.

Afán competitivo llevado al extremo

Esta podría ser la segunda causa aunque, como vamos a ver, no está del todo alejada de la primera. Y es que, lo queramos ver o no, vivimos dentro de un sistema que siempre se premia al mejor y al más dotado. Por ello, puede parecer incluso normal que los padres quieran que sus hijos sean los que ganen los partidos sin importar lo que haya que hacer para ello. Están convencidos de que sin victorias, si no se queda por encima del rival, el partido no habrá merecido la pena y habrá sido poco menos que un tiempo perdido.

Dos sentimientos que hay que tratar de reconducir ya que, de lo contrario, los más pequeños de la casa son los que, de un modo u otro, pagarán las consecuencias.

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