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Con miras o no a una reelección presidencial, lo cual ha dicho sería indecente en estos momentos el Presidente Emmanuel Macron  dio una rueda de prensa llena de noticias y con objetivos muy claros.

Uno de los grandes anuncios fue la rebaja del impuesto sobre la renta cuyos detalles ha dejado en manos del Gobierno, pero la realidad es que en el fondo  la rueda de prensa pretendió mermar el conflicto con los chalecos amarillos que ha prevalecido por meses.

No dejó pasar la oportunidad para defender sus reformas y dejar muy claro que seguirán su curso, mientras reconoce que no ha sido oportuna la respuesta al malestar social que predomina en el país.

Manifestó que fuera de cualquier segunda candidatura a la presidencia, lo importante es que su mandato actual sea exitoso pero esto entra de alguna forma en contradicción, cuando vemos que su plan del pleno empleo va dos años más allá que la culminación de su periodo como presidente en el 2022.

Otro de los anuncios esperados es su renuncia a la eliminación de los 120.000 funcionarios mientras dure su mandato, pero a cambio quedan suprimidos los cierres de hospitales y centros educativos y el alumnado en la etapa infantil, no excederá de 24 niños.

Con su intervención regresó a la palestra la discusión sobre la edad de la jubilación y al respecto ha dicho que con la situación de paro existente sería contradictorio modificar la edad de 62 años que hoy día prevalece.

Así mismo las pensiones de menos de 2.000 serán revalorizadas

Macron exige a los franceses más trabajo, sin embargo esta en el dialogo a nivel de las empresas la decisión de que sean más de 35 horas laborables en la semana, quedando descartada la eliminación de los días de fiesta.

El anuncio de todas estas medidas estaba previsto para el pasado 15 de abril pero ante la forzosa suspensión del evento la información permeó hacia la prensa lo cual fue bueno porque se desveló que gozaban de aceptación entre la gente con amplio margen, excepto las opiniones encontradas por la supresión de la ENA ya que fue vista como una concesión a los chalecos amarillos.

El presidente francés estaba determinado a mantener una comunicación directa con su pueblo mientras la prensa a raya, sin embargo los eventos suscitados en torno a los cascos amarillos le hicieron cambiar de parecer.

De allí la convocatoria al gran debate el cual sirvió para que millón y medio de personas pudieran expresarse, después el Gran Tour de Francia para escuchar a los cargos y alcaldes lo cual le tomó 100 horas para atender 2500 de ellos.

Finalmente la convocatoria a la prensa donde se dispuso a dar sus respuestas de forma decidida y sin prisas. El lugar, la sala de fiestas del Elíseo un lugar emblemático que es sede de grandes celebraciones y de las tomas de posesión presidenciales.

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