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Cuando dio comienzo esta legislatura, Mariano Rajoy propuso, una vez se llegó a un acuerdo con Ciudadanos, un gran pacto de coalición con el PSOE. Una alternativa que no cuajó del todo pero que en cierta medida se vio cristalizada con la abstención del partido de la rosa.

Sin embargo las cosas han cambiado mucho desde entonces y las continuas presiones a las que el partido socialista ha sometido a los populares hacen que el líder del gobierno vea cada vez más complicado una gran coalición entre ambas fuerzas políticas.

Ni siquiera cambiando de líder

Esta ha sido la declaración que más ha llamado la atención. El líder del Partido Popular, a pesar de que admitir que es cierto que se han fraguado muchos acuerdos con los socialistas, tiene muy claro que lo que hay es un problema de fondo. Un problema en la filosofía del principal partido de la oposición.

No se puede pretender, según Rajoy, contentar a los propios votantes al mismo tiempo que contentar a otras fuerzas afines a ellos, en clara alusión a Podemos. Si a esto se le une el hecho de que el PSOE siempre que puede, y como es normal por otro lado, trata de hacer mella en las filas populares a causa de corrupción, el entendimiento no es muy fluido.

Por todo ello desde el partido que está gobernando España en estos momentos se buscará el llevar a cabo grandes pactos de estado con el PSOE pero siempre que estas cuestiones sean cuestiones de futuro, es decir, cuestiones que tengan los 20 o los 25 años de duración. De este modo se evitarán acuerdos fugaces que solo sirven para enfrentar a ambos partidos y para ir minando la confianza de los votantes en ambos líderes. Algo que ninguno puede permitirse en estos momentos.

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