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Si bien es cierto, que desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca, había personas que pensaban que poco a poco se iba a ir modelando, no es menos cierto que con el paso de los días se ha podido ver la verdadera personalidad del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Y es que, a pesar de que es verdad que los primeros días se podía ver a un presidente de los Estados Unidos ligeramente moderado y midiendo todas y cada una de sus declaraciones, en cuanto ha llegado la primera crisis institucional, no sólo ha mostrado su cara más amarga sino que también ha mostrado su verdadera personalidad que no es otra que la de un hombre sin ninguna clase de escrúpulos y muy feroz a la hora de tomar decisiones.

El despido del director del FBI la clave

Nadie se podía siquiera imaginar que en la primera medida de calado de Donald Trump desde que llegó a la Casa Blanca, podía ser el despido del director del FBI. Y es que, parece que al nuevo inquilino de la Casa Blanca no le ha hecho ninguna gracia la manera que el director del FBI ha llevado la investigación de la supuesta trama rusa que condiciona las últimas elecciones a la presidencia de los Estados Unidos. Unas investigaciones, que el Señor Trump querían que se llevasen a su manera. Al no ser así, no ha tenido ninguna clase de escrúpulos a la hora de destituir a uno de los cargos más importantes del país norteamericano.

Las consecuencias pueden ser devastadoras

No hay más que ver la prensa en los últimos días, para ver que ni siquiera algunos miembros de su propio partido apoyan esta medida. Un hecho que seguramente sea aprovechado por la oposición no solamente para dinamitar los ciento y pico días que lleva Donald Trump en el cargo sino para tratar de echar por tierra todo lo que haga a continuación. En consecuencia, no es extraño que su equipo de asesores, haya tomado medidas para que sea mucho más comedido en sus próximas acciones de calado.

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