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El Knesset, Parlamento israelí, aprobó el jueves una ley, que define al país como el estado nación del pueblo judío. Funcionarios palestinos criticaron la aprobación del proyecto de Ley de Estado-Nación israelí, destacando su carácter discriminatorio y la promoción del racismo.

El primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu, durante mucho tiempo ha exigido que los palestinos, reconozcan la existencia de su país como el «estado nacional del pueblo judío». El jueves, su coalición gobernante dejó de esperar, e impulsó la ley que lo convirtió en un hecho.

Después de largas semanas de intensas discusiones, el parlamento aprobó la referida legislación, por 62 votos a favor, 55 en contra y 2 abstenciones, entre ellos Benny Begin, hijo del ex primer ministro israelí Menachem Begin, fundador del partido gobernante Likud. Begin ha advertido sobre la creciente desconexión del partido hacia los derechos humanos.

El parlamento Israelí aprueba la controvertida Ley Básica del Estado nación judío

Inmediatamente después de la aprobación de la ley, los legisladores árabes en señal de protesta rompieron los ejemplares de la Ley, y posteriormente se retiraron de la sala plenaria.

Entre los 11 artículos de la nueva ley básica, se establece al estado de Israel como el hogar nacional del pueblo judío, Jerusalén como su capital y el hebreo como su idioma oficial, lo que deja al árabe con un «estatus especial en el Estado», en la cláusula que ha provocado más protestas en el día del maratón de discursos en la cámara de Jerusalén. También designa el calendario hebreo, como el calendario oficial del estado y «Hatikvah» como su himno.

La oposición afirmó, que la ley discrimina a la minoría árabe, al considerar el hebreo como idioma oficial y el árabe solo con un estatus especial.

El proyecto de ley que fue presentado por el Likud MK Avi Dicther y votado por la mayoría derechista de Israel, expresa que «Israel es la patria histórica del pueblo judío y tiene un derecho exclusivo a la autodeterminación nacional».

El primer ministro celebró la decisión  muy optimista, y después de la votación describió la aprobación de la nueva ley, como un momento crucial en los anales del sionismo y la historia del Estado de Israel.

La crítica más tajante provino de la Lista Árabe Conjunta, la tercera fuerza más importante en el Parlamento israelí, que calificó la ley de «antidemocrática, colonialista, racista y con características claras de apartheid».

Dividido, el Knesset cierra sus sesiones hasta octubre, con la mira puesta en las elecciones de 2019.

El Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) de izquierda, también emitió un comunicado que decía que esta nueva ley «es una declaración de guerra contra la existencia palestina y su identidad nacional»

 

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